martes, 17 de febrero de 2015

Cuarto día: La otra Granada




Hoy tocaba Granada, una de las ciudades más antiguas de América, fundada en 1524 por Francisco Hernández de Córdoba. Es una ciudad colonial en la que merece la pena pasear por sus calles para ver las magníficas casas coloniales y disfrutar de la hospitalidad de su gente y de la cultura en su semana de la poesía.

Pero el visitante no se debe dejar engañar por esas fachadas impresionantes. Hay otra Granada escondida, metida en los barrios, pegada a arroyos llenos de desperdicios, a cuya orilla juegan y duermen los niños. Otra Granada bien metida en calles sin asfaltar con unos socavones difíciles de salvar con el coche y viviendas donde aun no se han instalado traídas de aguas negras y grises. Otra Granada donde la mujer vale menos que el hombre, o al menos eso parece que piensan algunos… 
Me parece injusto que una joven de 19 años tenga que dejar de estudiar para cuidar de sus hermanos, solo por el hecho de ser mujer. Estoy segura de que si el de 19 años es varón, habrían hecho lo imposible porque siguiera cursando su carrera universitaria. 
Y es que, como en otras culturas la mujer no es valorada en su dignidad, a pesar de que, al menos en Nicaragua, es la mujer la que lucha y saca adelante a los hijos. 

Y en medio de toda esta otra Granada surge el genio, el don de la música... Impresionadas nos ha dejado un adolescente de 16 años que en tan solo cuatro meses toca el chelo de manera admirable, ya ha dado cinco conciertos y toca no se sabe cuántos instrumentos más. Toda la familia, y son unos cuantos, han nacido para la música. Así, en un momento, como de la nada, hemos gozado de un mini concierto improvisado que nos ha causado asombro y admiración. 
¡Nicaragua nunca dejará de sorprenderme!
 Que todos esos talentos escondidos puedan tener la oportunidad de desarrollarse y ser reconocidos.








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