martes, 9 de abril de 2013

Cuando Internet une lazos


En numerosas ocasiones escuchamos los inconvenientes de la era digital, de que todo quede registrado, del uso sin control de las redes sociales… Pero en ocasiones, esa red social te da una alegría.

Así ocurrió el domingo por la mañana. Cuando encendí el ordenador tenía una solicitud, en una de esas redes sociales, de una chica. Al principio, por la foto, no supe quien era, han pasado ya once años desde que la conocí, pero la solicitud iba acompañada de un mensaje para “darme luces”. La sorpresa fue enorme, era una antigua alumna de Ciudad Sandino becada por Educo.

La recuerdo perfectamente. Cuando estuve por primera vez en Nicaragua mi trabajo fue visitar en sus casas a las 100 familias de los alumnos becados en el colegio Roberto Clemente.  Algunas visitas las recuerdas con más facilidad que otras, por el motivo que sea, y este fue el caso de esta alumna. Recuerdo que vivía con su mamá en una casa muy humilde, pero cada vez que llegaba a ella me esperaban con un fresco en la mano. Recuerdo que la niña siempre sonreía cuando me veía por los pasillos del colegio, recuerdo la ilusión que le hacían las cartas de su colaboradora y el entusiasmo con el que contestaba, recuerdo que su mamá trabajaba en un puestecito del mercado de Ciudad Sandino, recuerdo verla atender a los clientes o esperar en una silla a que llegaran, recuerdo el cariño con el que cada vez que volvía a Nicaragua la alumna y su madre me recibían.

Arlen, que así se llama, comenzó a ser becada en el año 2000 y terminó sus estudios de bachillerato en 2008. Fue una alumna muy buena y gracias a eso consiguió una beca en una de las mejores universidades de la Managua, la UCA. Esa fue la última información que tenemos de ella.

Pues bien, esa niña, que ahora es toda una mujer, con su esfuerzo y estoy segura que con el apoyo incondicional de su madre, está a punto de ser Ingeniera en Sistemas y Tecnología de la Información. Gracias a sus notas ha conseguido mantener su beca durante cinco años y en Diciembre defenderá su proyecto de fin de carrera.

Además desde hace unos meses ya ha encontrado trabajo en un banco. Me cuenta que trabaja todos los días de ocho a cinco de la tarde y de seis a nueve acude a la Universidad.

Su mensaje va acompañado de una petición, que si seguimos teniendo contacto con la persona que la becó en el colegio le digamos que su esfuerzo no fue en vano.

Desde Educo nos alegramos mucho por todo lo conseguido por esta alumna. Seguramente su caso no será el único. A veces los alumnos becados se quedan por el camino, pero en otras muchas consiguen bachillerarse e incluso como ha sido el caso de esta chica llegar a la Universidad. Sea como sea sabemos que la aportación de los colaboradores no es en vano, conseguimos hacer llegar ilusiones a familias humildes, conseguimos abrir una puerta a la esperanza  a niños que creen que no está entre sus posibilidades estudiar solo porque el destino decidió que nacieran en una zona en vez de en otra, en definitiva, conseguimos seguir adelante con nuestro lema de creer que a través de la educación conseguiremos hombres y mujeres libres.

No se si la mamá de Arlen soñó algún día con que su hija sería ingeniera, pero no me puedo imaginar el orgullo que debe de sentir.  Desde Educo te deseamos mucha suerte con tu proyecto.

Esta es la historia de Arlen, pero estoy segura que es la historia de muchos niños a los cuales hemos ido becando durante estos años.

Y estas son las cosas que nos impulsan a seguir adelante a pesar de las dificultades. Gracias Arlen, por haber rebuscado las redes sociales para encontrarnos y hacernos partícipes de tu historia.


Arlen sostiene en alto la carta de su colaboradora.



Arlen, en la actualidad, junto a su mamá

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5 comentarios:

A las 9 de abril de 2013, 21:39 , Blogger Unknown ha dicho...

Gracias Arlen por querer contarnos tu historia y agradecérselo a tu colaboradora. Sigue adelante y que todo te vaya bien.
Ahora que estamos en crisis y que a veces se hace difícil poder seguir colaborando, seguro que hay nuevos colaboradores que podrían ayudar a niñas como Arlen para que su futuro sea más esperanzador. Gracias a todos.

 
A las 9 de abril de 2013, 22:43 , Blogger Claudia Mercedes Cuadra S stj ha dicho...

Gracias por compartir esta "buena noticia" en este tiempo de abrumadoras "malas noticias". Me alegra mucho saber de Arlen y que su vida sea expresión del ideal de EDUCO, de un ideal que tenemos muchos-as. Me he emocionado al leer esta noticia. Gracias a cada una-o de los que estamos implicados y vinculados de diferentes maneras con el ideal de EDUCO.

 
A las 10 de abril de 2013, 4:53 , Blogger Unknown ha dicho...

Leer esta reseña me llena de mucha emoción, porque al igual que Arlen, a mí también me apoyaron mientras estudié la secundaria en el Enrique de Ossó. Saber que alguien, desde muy lejos de aquí y sin conocerme, estaba dispuesto a ayudarme a salir adelante, me motivaba a obtener buenas calificaciones. Fue así como en el 2000 me bachilleré, a la vez que obtuve mi diploma como maestra. Lamentablemente fui, junto a mi grupo, el último de bachilleres y maestros que se prepararon en el Enrique. Para mí esto fue la base para seguirme preparando, pues en cuanto salí empecé a trabajar como maestra y así hice la universidad... Es realmente una bendición contar con la ayuda de ángeles que nos permitan tener otras opciones y aspiraciones de vida. Gracias

 
A las 10 de abril de 2013, 17:36 , Blogger Unknown ha dicho...

Supongo que hay más antiguos alumnos del Enrique o del Roberto Clemente que podrían comentarnos su experiencia, nos gustaría oíros.

 
A las 22 de abril de 2013, 16:23 , Blogger Angelilla ha dicho...

Me encanta leer historias así...Hace que merezca la pena hacer cosas por los demás y da esperanza, algo a veces escaso en estos tiempos. Graciñas por contarlo! =)

 

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