viernes, 22 de febrero de 2013

UNA VIDA MUY VIVIDA. MIÉRCOLES 20 DE FEBRERO


Una cosa si es cierta, hay quien vive la vida con mucha intensidad: unos porque así lo eligen, otros porque les toca y entonces deciden que sí, que no se van a quedar arrinconados, que no van a dejar perder ese tren, sino que van a luchar por sobrevivir hasta el final, porque así, algún día podrán vivir con la dignidad que merecen.

Hoy he encontrado una persona, que podría ser la protagonista de cualquier novela de García Márquez o Isabel Allende. Una mujer, llamémosle María,  con una vida, muy vivida, que se hizo así misma y a su familia desde la nada. A los nueve años quedó huérfana de mamá y su papá la regaló.  A partir de ahí su vida marchó enfrentándose a su existencia  para llegar hasta donde ha llegado. ¿Quién sabe si su sueño fue lo que ahora es? Lo cierto es que aquella niña que, por las circunstancias, se podía haber "perdido",  logró, con esfuerzo y mucho orden, conseguir que sus nueve hijos salieran adelante y todos con carrera. También es cierto que, en su viaje por la vida, se encontró algunos ángeles que la empujaron suavemente y ella supo verlos. Ahora, rondando los ochenta, allí está, sentada en su mecedora, contemplando cómo  sus últimos días discurren entre portátiles, móviles, skype (tiene una hija en los Estados)... ¡Quién se lo iba a decir a ella cuando peleaba lavando ropa y planchando para que sus hijos tuvieran que comer!

La estabilidad la encontró en su esposo, uno de sus ángeles. Ella perseverante y peleona, él tranquilo y comprometido con su pueblo, que aceptó a los hijos mayores de María como si fueran los suyos. Encontraron el equilibrio para emerger poco a poco, lento muy lento... más de 55 años juntos.  ¿Extraño? Sí, pero hay quien lo consigue.

Así es María, esta nica regañona. ¿Cuantas más Marías hay en Nicaragua? Muchas, os aseguro que muchas... son ellas las que sacan adelante a su recua de chavalos, las que están sosteniendo el país, las que a su manera luchan por un futuro mejor.

Pero: ¿Cuántas Marías conocemos en España, en Costa de Marfil, en Kenia... en cualquier otro país de América Latina o Asia?.  Pasan a nuestro lado y no nos enteramos, van a lo suyo, con paciencia, sin llamar la atención,  poco a poco, lento muy lento....

No la busquéis en las fotos que no la veréis, si a una de sus hijas. Muchos de vuestros becados tienen detrás a su mamá María, quizá, observando sus rostros la podréis entrever.

Gracias Marías por estar ahí, por luchar, por seguir. Mi más sincero reconocimiento y felicitación por vuestro arrojo y vuestra vida, vivida con intensidad.

Mar Sarmentero







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