martes, 26 de febrero de 2013

Ahora, trabajo de oficina

Gracias a todos aquellos que habéis seguido mi misión por Nicaragua en el blog, en facebook o por correo electrónico. Ahora nos queda trabajo de oficina para ordenar toda la documentación recogida, continuar con los programas que tenemos en marcha y valorar los nuevos proyectos y ayudas que nos han solicitado. 
Mar Sarmentero

sábado, 23 de febrero de 2013

HASTA AQUÍ LLEGA MI VIAJE POR ESTAS TIERRAS DE NICARAGUA. JUEVES 21 DE FEBRERO


Gracias a la Asociación Educo por permitirme venir, gracias a las teresianas por ser mis hermanas y acogerme en su casa y sentirme como si fuera la mía, gracias al personal y profesorado de los colegios teresianos por la labor que realizan, gracias profesoras del Roberto Clemente por su trabajo diario, gracias Flor y familia por compartir un poco su vida. GRACIAS a toda la gente que hace posible este proyecto, en Nicaragua y en España y aunque suene a repetido, no quiero nombrar a nadie, porque no quiero olvidarme de nadie.

Ya he visto como sigue cuidando mi trocito de corazón mi gente nica. Ahora vuelvo a mi quehacer diario, con mi gente de España, pero sobre todo a ver y a vivir mis otros corazones: mis hijas: Mar, Ángela y Yin y mi marido Juan Antonio que me están esperando allá y que con paciencia permiten, apoyan y animan a que su madre y esposa cruce el charco para disfrutar, con el corazón en la mano, de lo que hace casi 20 años empezó.

Nos vemos en España: Mar Sarmentero








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viernes, 22 de febrero de 2013

UNA VIDA MUY VIVIDA. MIÉRCOLES 20 DE FEBRERO


Una cosa si es cierta, hay quien vive la vida con mucha intensidad: unos porque así lo eligen, otros porque les toca y entonces deciden que sí, que no se van a quedar arrinconados, que no van a dejar perder ese tren, sino que van a luchar por sobrevivir hasta el final, porque así, algún día podrán vivir con la dignidad que merecen.

Hoy he encontrado una persona, que podría ser la protagonista de cualquier novela de García Márquez o Isabel Allende. Una mujer, llamémosle María,  con una vida, muy vivida, que se hizo así misma y a su familia desde la nada. A los nueve años quedó huérfana de mamá y su papá la regaló.  A partir de ahí su vida marchó enfrentándose a su existencia  para llegar hasta donde ha llegado. ¿Quién sabe si su sueño fue lo que ahora es? Lo cierto es que aquella niña que, por las circunstancias, se podía haber "perdido",  logró, con esfuerzo y mucho orden, conseguir que sus nueve hijos salieran adelante y todos con carrera. También es cierto que, en su viaje por la vida, se encontró algunos ángeles que la empujaron suavemente y ella supo verlos. Ahora, rondando los ochenta, allí está, sentada en su mecedora, contemplando cómo  sus últimos días discurren entre portátiles, móviles, skype (tiene una hija en los Estados)... ¡Quién se lo iba a decir a ella cuando peleaba lavando ropa y planchando para que sus hijos tuvieran que comer!

La estabilidad la encontró en su esposo, uno de sus ángeles. Ella perseverante y peleona, él tranquilo y comprometido con su pueblo, que aceptó a los hijos mayores de María como si fueran los suyos. Encontraron el equilibrio para emerger poco a poco, lento muy lento... más de 55 años juntos.  ¿Extraño? Sí, pero hay quien lo consigue.

Así es María, esta nica regañona. ¿Cuantas más Marías hay en Nicaragua? Muchas, os aseguro que muchas... son ellas las que sacan adelante a su recua de chavalos, las que están sosteniendo el país, las que a su manera luchan por un futuro mejor.

Pero: ¿Cuántas Marías conocemos en España, en Costa de Marfil, en Kenia... en cualquier otro país de América Latina o Asia?.  Pasan a nuestro lado y no nos enteramos, van a lo suyo, con paciencia, sin llamar la atención,  poco a poco, lento muy lento....

No la busquéis en las fotos que no la veréis, si a una de sus hijas. Muchos de vuestros becados tienen detrás a su mamá María, quizá, observando sus rostros la podréis entrever.

Gracias Marías por estar ahí, por luchar, por seguir. Mi más sincero reconocimiento y felicitación por vuestro arrojo y vuestra vida, vivida con intensidad.

Mar Sarmentero







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jueves, 21 de febrero de 2013

UN ROSTRO DESESPERADO, UNA MIRADA DE FELICIDAD. MARTES 19 DE FEBRERO


 Recuerdo perfectamente el rostro desesperado de aquel chaval hace tres años, andaría por los 15 años: Señora necesito una beca, ¿no quedará una para mí?. Tal era su mirada de angustia, que en ese momento me hubiera gustado tener un montón de colaboradores, con sus becas, disponibles para él. Pero no había vacantes. Tanto insistió que solo se me ocurrió decirle que esperase hasta el final de la mañana para ver que podíamos hacer. No consigo traer a la memoria con claridad, si falló una de las becas asignadas o si apareció un colaborador al que por despiste no le habíamos asignado un alumno; el caso es que su espera no fue en vano,  cinco horas después de esperar con ansia una posibilidad, ahí llegaba.

Desconozco cuán religioso es el muchacho, pero seguro que en esa espera inacabable, rezó todo lo que pudo, al igual que su papá: un señor de semblante hierático, indio, inexpresivo, salvo la amargura que se asomaba a sus ojos. Me explicó que la mamá se había muerto. Le dejó con tres hijos; la mayor se fue con los abuelos maternos poco después del desenlace fatal de su esposa. Él cuidaba a los otros dos como podía, con un trabajo de vigilante en jornadas de 24 horas al día, excepto un día a la semana;  con un sueldo que apenas alcanzaba para comer los tres. Explicó como Denis, así se llama el muchacho, se hacía cargo de su hermana, la comida y la casa. Él ya no podía más y no sabía qué hacer, si no le ayudaban sus hijos tendrían que dejar de estudiar . Su mujer y él habían luchado tanto por dar estudios a sus hijos que retirarlos ahora suponía otro fracaso más en su vida; un revés que cargaría a sus espaldas, como una mochila vieja que se va llenando, no de alegrías si no de decepciones, cada vez más pesada que no te deja avanzar, sino, al contrario,  tira de ti para atrás irremediablemente.

Cuando se le comunicó que tenía beca, su rostro cambio, el de Denis, el del padre, tan hermético, algo aflojó. Tan sólo sus miradas se relajaron un poquito, porque la tristeza seguía anidando dentro de ellos.

Algún ángel más se ha encontrado Denis en estos tres años y quizá, también, su madre desde allá arriba ha estado cuidándole, porque a pesar de todo era un adolescente y a punto estuvo de perder la beca por descuidar un poco los estudios y juntarse con quien no debía. Pero su tutora en el colegio, le tendió un puente, le animó y le alentó para que siguiera dando todo en los estudios.

Cuando hoy le vi, era otro muchacho, otro rostro, otra mirada; esta vez sí, de felicidad, aunque esta solo aparezca en determinados momentos de nuestra vida con claridad. Había acabado su carrera técnica. La empresa donde había realizado sus prácticas estaba tan contenta con él que le habían llamado para incorporarse a la plantilla, su primer trabajo remunerado y hasta su sueldo, pequeño, de contrato como ayudante, le parecía de lo mejor.  Venía bien vestido, elegante como para una cita importante y lo era, pues de su interior brotaba el agradecimiento, esa sensación de gratitud que se nota cuando es de verdad, yo creo que solo le faltaba saltar.

Para nosotros, la Asociación Educo y para aquellos que canalizan, con confianza, a través de nosotros su ayuda, percibir que nuestros objetivos se cumplen en Denis y en otros, que a lo mejor lo manifiestan de una manera más callada, nos hace plantearnos que estamos en buen camino, que por esa senda debemos seguir. Tenemos la esperanza de que al Igual que Denis, muchos otros jóvenes a los que apoyamos, podrán salir adelante y enfrentarse a un futuro más alentador.
Mar Sarmentero


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martes, 19 de febrero de 2013

LA OTRA GRANADA. LUNES 18 DE FEBRERO





Granada es una ciudad colonial a orillas del Gran Lago de Nicaragua,  fundada hacia 1524 por Francisco Hernández de Córdoba.
Pasear por sus calles es trasladarte a siglos pasados e imaginar a las mujeres con sus blancos vestidos vaporosos, los hombres  con sombrero de paja y coches de caballo trasladando a unos y otros de casa al lago, del lago a la catedral, de las isletas al centro...y aludir a criollos, indígenas, españoles y hasta piratas, caminando por la ciudad. El turista que viaja a Nicaragua debe pasar por Granada y admirar sus antiguas construcciones, hoy transformadas en lujosos hoteles, donde por precios muy asequibles puedes sentirte transportada a  otra época. Pero tras esa fachada de casas majestuosas y coloristas que evocan un pasado glorioso para unos y quizá más condenado para otros, encuentras la otra Granada. Como en toda ciudad desarrollada, aunque no nos guste reconocerlo y no queramos verlo existen núcleos de pobreza y miseria de la que duele ver tan cerca.
Haciendo la visita a las casas de los nuevos becados, reconoces que han sido bien seleccionados, sus casitas están situadas en barrios de calles polvorientas, sin asfaltar, sin alcantarillado, donde aguas negras y grises son vertidas a la vía, donde juegan, corretean y encuentran su diversión los niños. ¿Cómo no van a enfermar? Diarreas, gastroenteritis, enfermedades infecciosas... Como decía Hermana Tere es importante conocer que gran parte de nuestros alumnos viven en estos barrios.
En el Colegio Sagrado Corazón  al finalizar la reunión de padres, o mejor dicho madres, solo uno de 32, no hay una sola que no te quiera abrazar y dar las gracias porque su retoño pueda estudiar en ese centro, lo que probablemente le asegure un futuro mejor.
Pero más gracias debo darles yo, por la confianza que depositan en la Asociación Educo. Sobre todo les debemos respeto y todo nuestro esfuerzo, porque la educación de sus hijos en cierto modo, está en nuestras manos, en que seamos capaces de mantener el programa de becas, de gestionarlo adecuadamente y de conseguir que nuevas personas se nos unan para poder ofrecer a este pueblo un porvenir más esperanzador y más feliz.
Mar Sarmentero













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