sábado, 28 de julio de 2012

Viaje a Costa Rica


El viaje a Costa Rica fue un poco pesado, especialmente el paso por la frontera. Allí mismo ya se puede observar lo mal que son tratados los nicaragüenses. Las condiciones de la frontera tanto nica, como tica, no son muy buenas.

Después de diez horas de viaje llegamos a San José, donde hicimos noche. A la mañana siguiente nos fuimos a Coopevega, eso nos llevó otras cinco horas.

Primero hay que llegar a Ciudad Quesada y de allí a Coopevega, por un camino similar al de Los Cocos, solo que este tiene unos cuantos kilómetros más, en concreto 28 y se tarda dos horas y media en recorrerlos, así que imagínense.

Por la tarde estuvimos reunidas para valorar qué posibles proyectos se pueden hacer en la zona y que cumplan las características de Educo, es decir, que sean proyectos de educativos.

Al día siguiente recorrimos las comunidades de alrededor de Coopevega, y eso ya sí que fue impactante. Primero por los caminos para llegar a ellas, son puro lodo por las lluvias, por lo que a algunas comunidades es imposible llegar, los que implica también que los habitantes de ellas no pueden salir para poder ir al médico o que los niños puedan acceder a estudios secundarios, ya que el médico y la escuela secundaria se encuentra sólo en Coopevega.



 En algunas de las comunidades más lejanas como el Carmen no disponían de luz y agua hasta el año pasado.

Otra de las cosas que impresiona es la diferencia de estilos de vida y construcción de casas entre los nicaragüenses que allí viven y los costarricenses. En nuestro camino visitamos a algunas de las familias nicas.





También visitamos las escuelitas de las distintas comunidades, todas ellas multigrado y con un número muy limitado de alumnos y variable, ya que algunos niños cambian de Comunidad o llegan nuevos inmigrantes nicas…






Como ya he dicho antes solo hay colegio de Secundaria y médico en Coopevega, y este último no es que llegue todos los días. A los habitantes de algunas comunidades, como la de San Fernando, se les hace imposible acudir a esta zona para hacer uso de estos servicios. Y en otras comunidades como el Carmen o San Francisco tampoco es que lo tengan mucho más fácil, porque aunque el camino si permitía a los coches pasar, está a unos cuantos kilómetros de Coopevega como para que los alumnos o habitantes se desplacen caminando, ya que casi nadie dispone de coche.

Lo que más impresiona son las condiciones en las que viven los inmigrantes nicas y las pocas posibilidades de futuro de los niños y jóvenes de estas zonas.

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